Arquitectura

Arquitectura

El recorrido del Arga por Pamplona está adornado por múltiples estructuras arquitectónicas cuyas curiosidades e historia merece la pena conocer.

El molino de Caparroso

A orillas de una pequeña presa y rodeado de abundante vegetación, el molino más antiguo de la ciudad presenta una fachada más que moderna. No es de extrañar, ya que fue rehabilitado recientemente, pero sus origenes se remontan al siglo XI, cuando se lo conocía por el nombre de molino de San Miguel y era propiedad del Hospital de Leprosos de la Magdalena. A lo largo de su historia ha tenido multitud de funciones, pero hoy en día alberga la Escuela Municipal de Piragüismo y un restaurante situado en el mirador que sobre el río.


El jardín de la Tejería

Aunque no se trate de una estructura arquitectónica como tal, merece la pena darse un paseo por este espacio y descubrir la arquitectura que tan presente está en el parque. Ubicado en el entorno histórico de la Catedral de Santa María La Real (en la Ronda Obispo Barbazán), este parque esta situado a los pies de la muralla y junto al sendero del río. El parque termina al llegar al puente de la Magdalena, desde donde puede accederse al Parque de Irubide. También ofrece la posibilidad de pasar por el Portal de Zumalacárregui, el cual da paso al casco viejo de Pamplona.   


Portal de Francia

También conocido como portal de Zumalacárregui, fue construido en 1533. Es el portal más antiguo de la muralla de Pamplona y el único que conserva completa su estructura original. Durante años su función fue la de permitir la entrada a la fortificación de Iruña, ya que en esta zona se encontraban las murallas que ayudaban al Reino de Navarra a defenderse. El Portal cuenta con un puente levadizo y doble acceso, siendo el segundo el que permite al visitante entrar al interior de las murallas. Justo encima del Portón se encuentra el escudo de Carlos I de Castilla y IV de Navarra, cuyos relieves y grabados son muy elaborados.


Puente de la Magdalena

Se cree que los orígenes de este puente se remontan al siglo XI, y si bien al principio era románico, su estilo ha ido evolucionando a lo largo de la historia. En el siglo XV fueron incorporados detalles góticos, y tras la remodelación de 1963 cuenta también con elementos más modernos. Este puente, declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico, toma su nombre del barrio en el que se encuentra, La Magdalena, y tiene cierto parecido con el puente de la localidad Puente la Reina.

Asimismo, este puente medieval es un punto importante del Camino de Santiago. A lo largo de los siglos ha sido, y sigue siendo, cruzado por millones de peregrinos para poder acceder a la ciudad de Pamplona, tras las duras etapas que hay que recorrer a través de los Pirineos.

Si todavía sigues teniendo curiosidad y quieres saber más, pincha aquí.


Puente de San Pedro

Situado en el barrio de San Pedro, se trata, probablemente, del puente más antiguo de Pamplona, que une esta zona de la ciudad con el meandro de Aranzadi. Diversos estudios establecen que se construyó en el período histórico en el que los romanos habitaron en la península Ibérica, pero no se conoce la fecha de su origen. Hoy en día el puente cuenta con tres arcos de medio punto, siendo el central más elevado, lo cual recuerda al estilo románico y lleva a pensar que pudo haber sido reformado en la época medieval. En uno de sus extremos puede vislumbrarse una cruz de piedra que guarda un fuerte parecido con el del puente de Santa Engracia.


Puente de la Rochapea

Este puente, que comunica el barrio de la Rochapea con el centro de Pamplona, cabe considerarlo el tercero más antiguo de la ciudad, aunque esto no está del todo claro debido a las múltiples reformas a las que el puente ha estado sometido. También se lo conoce por el nombre de puente de Curtidores, y no sin razón. Hasta el siglo XIX y comienzos del XX, en la orilla de río más cercana al puente se realizaba el curtido de pieles. El puente era utilizado por los curtidores (de ahí su nombre) para secar los pelajes, que posteriormente se vendían o utilizaban para confeccionar prendas.


Puente de Santa Engracia

Entre el puente de Cuatrovientos y el puente de las Oblatas se encuentra este viaducto, cuyos orígenes datan del siglo XII, siendo de esta forma el más jóven de los cuatro puentes medievales de Pamplona. Inicialmente se lo llamaba puente del Mazón, por su cercanía con un molino denominado de esta manera, pero la con la construcción del convento de las Clarisas de Santa Engracia a pocos metros de él adquirió el nombre con el que hoy en día lo conocemos. 

El puente cuenta con tres arcos ojivales de estilo gótico y cerca de él se encuentra una pequeña presa y diversos árboles que dotan de encanto a este rincón. Asimismo, en uno de sus extremos puede reconocerse una cruz de piedra cuyos orígenes no están claros pero que cuenta con varias hermanas en diversos puntos de la ciudad.


El puente de Miluce

El puente une el camino de Barañáin con la vía de acceso al Polígono Industrial de Landaben. Sus orígenes no están claros, ya que cuenta con elementos romanos y medievales. Con una anchura de cuatro metros y una longitud de cincuenta metros y apróximadamente, pueden diferenciarse dos zonas en el puente. El arco de la orilla derecha es el más antiguo, y los otros dos arcos, además de ser posteriores, fueron parcialmente reconstruidos en el siglo XIX, posiblemente, debido a que el puente pudo haber sido destruido durante la Guerra de la Independencia. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1939.

Un aspecto curioso del puente son las múltiples teorías que existen entorno al origen de su nombre. La más conocida es una leyenda, que cuenta que Carlos II, enfadado tras haber recibido quejas por parte de algunos infanzones navarros, los castigó con la muerte. Se dice que fueron ahorcados en el puente, y que el nombre se adoptó de sus lenguas largas, mihi luze en euskara.

Sin embargo, por muy intrigante que pueda parecer esta leyenda, el nombre del puente es anterior al reinado de Carlos II. Otras hipótesis establecen que el topónimo viene del hinojal, milu en euskara, o que está relacionado con amil luze, es decir, precipicio largo. 


Si quieres saber más sobre los puentes de Pamplona visita la página web de la Gran Enciclopedia de Navarra

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